Campeones del paro (Enmedio)

Con la crisis económica llegó también la privatización de lo público. Todo lo público comenzó a correr el riesgo de convertirse en privado: las universidades, los hospitales e incluso los monumentos históricos. En junio de 2013, el ayuntamiento de Barcelona presidido por la antigua Convergencia i Unió, alquiló, a modo de valla publicitaria y por una buena cantidad de dinero, la estatua de Colón a dos empresas multinacionales.

Estas dos empresas le calzaron a la escultura una inmensa camiseta del Barça y la pusieron a vender zapatillas de deporte y destinos turísticos de low cost. El anuncio dio la vuelta al mundo. En pocos días ocupó los principales canales de televisión y algunas portadas de las revistas más populares. El éxito de este comercial logró poner a España en el candelero internacional resaltando de nuevo todo aquello por lo que es más conocida: sus victorias deportivas.

España es campeona del mundo en casi todo: en fútbol, en baloncesto, en moto GP, eso es algo que lo sabe todo el mundo. Lo que quizá no se conozca tanto, porque nunca se comenta en los medios de comunicación, es que España es también campeona del mundo en paro. En el momento en que llevamos a cabo nuestra acción eran más de 6 millones los desempleados que había en nuestro país, casi la mitad de la juventud en edad de trabajar. Y eso era algo que sí merecía un buen anuncio.

Cuando una empresa utiliza un monumento como la estatua de Colón de Barcelona con propósitos comerciales, provoca al menos dos reacciones inmediatas. Por un lado, añade una nueva acepción al significado original del monumento, otorgándole un nuevo sentido, una nueva interpretación; por otro lado, abre un foco de atención mediático sobre él. A partir de ese momento, cualquier otra intervención que se realice sobre el mismo monumento provocará de nuevo el mismo efecto doble, ya que ningún signo está nunca cerrado por completo. Toda imagen se encuentra abierta constantemente a nuevos significados, siempre y cuando se acierte a intervenir en ella. 

Lo primero que hicimos fue llamar a la prensa y convocarla a los pies del monumento de Colón a las 12 de la mañana, justo cuando hay más turistas por la zona. Como el asunto de la privatización de este monumento había provocado ya ríos de tinta en la prensa, todo lo relacionado con él despertaba un gran interés. Así que todos los periodistas a los que llamamos se presentaron puntuales a la cita, ansiosos por capturar con sus cámaras cualquier cosa que allí sucediese. Y lo que sucedió fue que de pronto apareció en escena un gigantesco globo amarillo en el que podía leerse la frase: «España campeones del paro», tanto en castellano como en inglés.

Los periodistas se abalanzaron a fotografiar la esfera mientras ésta ascendía por los aires hasta situarse en la punta del dedo de Colón, componiendo una imagen tan irresistible que ninguno de ellos pudo resistirse a capturarla. Así fue como conseguimos colar en la prensa un anuncio de la alarmante situación social española sin gastarnos ni un duro en publicidad. Si la operación publicitaria original, la del Colón futbolista anunciando ropa deportiva y vuelos a bajo coste, había logrado alcanzar una gran repercusión mediática, esta nueva intervención nuestra sobre la estatua no se quedó atrás. La máxima de Roland Barthes se cumplía una vez más: «Es siempre más subversivo alterar un signo que tratar de destruirlo».