Antinteractivos (Primeros trabajos)

Por un tiempo estuve haciendo videojuegos que algunas veces dejaba colgados en la Red y otras veces los planchaba en CDs. Eran videojuegos muy sencillos. Aprendí un lenguaje de programación muy rudimentario y con eso y un poco de imaginación me puse a hacer lo que entonces se conocía aún como «arte interactivo», lo cual no dejaba de tener su gracia, pues lo único que a mí me interesaba de todo aquello de la interacción era, precisamente, señalar sus límites. O, dicho de otro modo, demostrar que la interactividad era una patraña.

A mi juicio, todo aquello de la interactividad difundida hasta el hartazgo debido a la reciente incorporación de internet en nuestras vidas, traía consigo una doble confusión: confusión espacial y confusión social. Las simulaciones del entorno cada vez más realistas y las representaciones virtuales de toda actividad humana provocaban, a mi modo de ver, una pérdida significativa de nuestra posibilidad vital de experimentar la vida de un modo activo. Interactividad significaba para mí únicamente debilitamiento de la actividad tanto personal como social.

Así que los interactivos que realicé en aquella época fueron unos interactivos muy punkis. Los usuarios interactuaban con ellos, pero lo único que extraían de todo aquello era una experiencia parecida a la que uno experimenta cuando entra por error en un callejón sin salida. Para lo único que servían aquellos interactivos era para advertirnos –de un modo algo naïf quizá– de la neutralización de nuestras fuerzas implícita en la nueva sociedad digital, además de llamar la atención sobre la necesidad de recuperar nuestra facultad de concebirnos como sujetos individuales y colectivos todavía capaces de pasar a la acción.

Contra todo pronóstico, esto también gustó. Me concedieron un par de premios, me invitaron a unos cuantos programas de televisión como Metrópolis y me incluyeron en un par de exposiciones grandotas. Pero aquello pronto dejó de interesarme y salí de nuevo a la búsqueda de algo que me llenase más.