Los Reflectantes contra el Mal (Enmedio)

Durante el tiempo que duró la crisis hicimos de todo, incluso nos transformamos en superhéroes alguna vez. «Los Reflectantes contra el Mal» éramos gente corriente. Superpoderes, lo que se dice superpoderes, no teníamos ninguno, no habíamos mutado a causa de ningún extraño y accidentado experimento científico, no volábamos, no teníamos fuerza sobrehumana, lo único que teníamos un poco fuera de lo normal era un traje brillante y un par de herramientas curiosas que nos diseñamos (con la ayuda del grupo alemán Tools for Action). Esas herramientas eran el «Rayo reflectante» y el «Infalible inflable», dos cosas bien sencillas que todo el mundo podía fabricarse en casa sin apenas esfuerzo.

Los Reflectantes contra el Mal, más que un grupo eran una técnica creativa que cualquiera podía emplear siempre que lo necesitara, cuando ya no aguantara más y dijera: «¡Basta! Hasta aquí hemos llegado». El Rayo reflectante es un objeto plateado con forma de rayo que sirve para reflejar la luz del sol y evitar, así, que la policía grabe con sus cámaras a la gente en una manifestación. La segunda herramienta, el Infalible inflable, es un cubo plateado muy ligero aunque de dimensiones gigantescas capaz de resistir golpes de altísima intensidad. Está diseñado para cumplir con tres objetivos. El primero es el de señalar el Mal allí donde se encuentre, adoptando para ello mil y una forma distintas. El segundo, entretener a la gente cuando las manifestaciones se tornan aburridas (algo que sucede bastante a menudo). Y el tercero, el objetivo principal por el que diseñamos esta herramienta, es el de detener cargas policiales.

La primera vez que lo probamos fue en Barcelona durante la huelga general del 2011. La Plaza de Catalunya estaba repleta de gente disfrutando de la huelga cuando un grupo de antidisturbios llegó dando palos a diestro y siniestro. Aquella escena de terror nos pilló a nosotros jugando con nuestro Infalible inflable y no se nos ocurrió otra cosa que lanzárselo a la policía. Aquello fue un verdadero Deus Ex Machina. La presencia inesperada de aquél objeto tan raro fue como ese oportuno eclipse que aparece en las películas cuando nadie se lo espera permitiendo la huida del héroe. Detuvo por completo el paso de los agentes que se quedaron allí parados sin saber qué hacer. Primero trataron de destruirlo a base de golpes, pero como vieron que la cosa no funcionaba terminaron por lanzárnoslo de vuelta. Nosotros hicimos lo mismo con ellos originando una especie de ping-pong que transformó aquella escena de terror en una auténtica escena cómica. De este modo tan fortuito fue como descubrimos el potencial antirrepresivo del Infalible inflable. Aquel mismo día, de vuelta en nuestro estudio, comenzamos a producir Infalibles inflables en serie y, poco tiempo después, ya estábamos probándolos en manifestaciones de toda Europa con unos resultados siempre excelentes.