Sí se puede pero no quieren (Enmedio)

Con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) realizamos también la campaña gráfica «Sí se puede pero no quieren». La PAH acababa de presentar en el Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que incluía tres medidas concretas para garantizar el derecho a la vivienda en este país: el alquiler social, la dación en pago retroactiva y la paralización inmediata de todos los desahucios.

Contrariamente a lo que uno pueda pensar, el mayor inconveniente a la hora de presentar una ILP no es el hecho de tener que recoger las 500.000 firmas que se requieren (la PAH recogió tres veces más), lo difícil de verdad es conseguir que los diputados voten en verde y la aprueben en el Congreso. La PAH pensó que la única manera de conseguir algo así era haciéndoles entender de verdad las consecuencias tan dramáticas que su voto en rojo podía llegar a ocasionar. Por eso la PAH invitó a todos ellos repetidamente a sus asambleas, para explicarles en persona la situación de los afectados, pero, lamentablemente, ni uno solo aceptó aquellas invitaciones. Así que a la PAH se le estaban agotando ya las ideas cuando de pronto alguien se acordó de los escraches argentinos.

En Argentina se denomina Escrache a una manifestación pacífica en la que un grupo de personas se presenta en el domicilio o en el lugar de trabajo de alguien con la intención de denunciarlo públicamente, ya sea por algún hecho delictivo que haya cometido o para evidenciar su responsabilidad en algún suceso político. Adaptar esta misma práctica para informar en directo a los diputados de la situación de urgencia en la que se encontraban miles de personas parecía una buena idea. Ya sabes: si la montaña no viene a mí…

Sin embargo, pasar del Stop Desahucios a los escraches representaba un gran salto no exento de peligros. Había que saber transmitir bien el sentido e intenciones de esta propuesta; de lo contrario, corrían el riesgo de ser mal interpretados. Es precisamente aquí cuando entramos nosotros en escena.

Realizar una campaña de escraches no es sencillo, te enfrentas a una serie de retos muy difíciles de solventar. En primer lugar, teníamos que dejar claro que los escraches de la PAH, más que señalar a alguien personalmente, lo que pretendían era informar y transmitir el grandísimo apoyo social que recibían sus propuestas. Eso nos obligaba a inventar un dispositivo visual capaz de crear un entorno amable que a la vez acertase a mostrar, en un solo golpe de vista, toda la esperanza contenida en las propuestas de la ILP. En segundo lugar, nos encontrábamos trabajando con un movimiento social (la PAH) que a lo largo de los años había creado todo un universo visual (el color verde, el eslogan «sí se puede», etc.) que ya por entonces se encontraba muy arraigado en el imaginario colectivo, y del que era imposible desprendernos. Por último, la campaña debía funcionar en toda España, y esto nos forzaba a diseñar algo ligero y fácil de reproducir a gran escala.

Finalmente, el resultado fue dos botones de cartón de un metro de diámetro cada uno, uno verde y otro rojo. En el verde aparecía impreso «Sí se puede», y en el rojo «Pero no quieren». Más que tratar de inventar algo nuevo decidimos todo lo contrario: reforzar lo que ya existía. Ésta es una práctica habitual en nuestro trabajo; para nosotros la creatividad se encuentra ahí, en las infinitas combinaciones que ofrece lo existente, más que en una pretendida originalidad llegada de no sé sabe qué universo paralelo. Los círculos decidimos hacerlos en cartón porque fue el material más barato que pudimos encontrar. Eso también responde a nuestras exigencias creativas: las cosas que hacemos se las tiene que poder apropiar cualquiera sin dificultad. Por eso mismo trabajamos con círculos, porque hasta un tonto puede hacer la «O» con un canuto y porque, además, es una forma que se asemeja mucho a los botones que pulsan los diputados cuando votan. Así es como aparecen representados los votos en la pantalla del Congreso: círculos verdes a favor, círculos rojos en contra.

Por otra parte, como somos de la opinión de que si algo funciona es mejor no tocarlo, mantuvimos íntegro el «Sí se puede» de la PAH. Lo único que hicimos fue añadirle el «Pero no quieren». Nos parecía que así quedaba representado perfectamente el conflicto al que se enfrentaba la Plataforma de Afectados por la Hipoteca tras más de dos años luchando contra los desahucios y con una ILP presentada en el Congreso: existen soluciones al problema de la vivienda, pero un pequeño grupo de políticos tiene el poder de bloquearlas.

La campaña se completó con unas pegatinas, también verdes, con el «Sí se puede» impreso en su superficie y que contenían resumidas las propuestas básicas de la ILP. Estas pegatinas estaban pensadas para que los comercios y establecimientos que lo deseasen pudieran mostrar su apoyo a la PAH pegándolas en sus escaparates. Para facilitar la distribución de todos estos materiales ideamos el «Kit del escrache», un archivo accesible desde la página de la PAH que incluía todo lo necesario para que cualquiera, desde su casa, pudiera construir los dos botones siguiendo unas sencillas instrucciones. En resumen: dos frases recurrentes, dos formas simples, dos colores básicos, nada que no pueda hacer cualquiera. ¡Sí se puede!