A los millennial que se arrastran por la calle

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Es curioso todo este alarde de vulnerabilidad que ofrecen los chavales de hoy en día. Dan la impresión de estar evocando un perenne jardín de inocencia. Se presentan como objetos inocentes carentes de toda crueldad, violencia u odio. Absolutamente inofensivos y afectados por un constante desvanecimiento, sus aparentes cualidades infantiles tratan de despertar sentimientos protectores en aquellos que les miran. Sin embargo, no sé bien por qué, yo no puedo dejar de ver en esta actitud más que un intento fallido de huída. Cada vez que veo a un millennial arrastrase por las calles con cara de pena pienso lo mismo: «Mira, por ahí va otro chaval tratando de escapar del desamparo que provoca este mundo». Un mundo, por cierto, cada vez más violento e impredecible donde parece perdido todo dominio sobre nuestro destino. ¿Qué me pasa? Estoy preocupado, ¿me habré hecho demasiado viejo para conectar con la estética millennial?