Alguien mucho más cercano de lo que piensas

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«¡Fascistas!», «¡racistas!», «¡sexistas!», últimamente nos pegamos el día diciendo estas cosas. Es cierto que muchas veces las decimos apoyados en argumentos bastante válidos, pero no por ello dejan de ser un tiro que nos propinamos en nuestro propio pie (o, peor aún, en nuestra propia cabezota).

¿No os parece que es esta actitud insultante y confrontativa la que nos ha traído en parte el colapso de máxima fragmentación en el que malvivimos hoy en día? Por eso me pregunto si no estaría mejor que dejásemos de ver como un enemigo a todo aquel que no piensa como nosotros, y empezásemos a verlo como lo que es en realidad: alguien mucho más cercano de lo que pensamos.

Siempre que insultamos a alguien de este modo, lo hacemos por considerarlo moralmente inferior a nosotros, carente de amor, respeto y compasión por los demás. Pero esto no es del todo cierto. Me parece que sería más acertado, en todo caso, verlo como alguien que ‘todavía’ carece de ese amor.

Es importante resaltar lo de «todavía», porque a poco que te hayas acercado mínimamente a la vida de una de esas personas a las que insultas, te habrás percatado enseguida de que por supuesto son capaces de amar, respetar y sentir compasión. Lo hacen, y de un modo muy profundo, por ejemplo con su familia, con su país o con su religión. Así que, más que carentes de amor, sería más acertado calificarlos como personas de un amor más limitado y de un alcance menor que el tuyo, dirigido estrictamente a los grupos concretos con los que se identifica.

Lo que quiero decir con esto es que esas personas a las que insultas frecuentemente, son personas incapaces todavía de amar a aquello con lo que no se identifican. Si tú sí lo eres, si de verdad te consideras una de esas personas que ha adquirido ya una conciencia capaz de identificarse y amar totalidades más grandes que tu familia, tu país o tu religión, estaría bien que, en vez de insultar a los que todavía no la han adquirido, te dedicases a facilitarles el camino para alcanzarla.

Nadie nace identificado con el planeta entero, ni con los seres vivos en todo su conjunto, ni con toda la humanidad, llegar a ese grado de conciencia (y por lo tanto de respeto) requiere de esfuerzo y de ayuda. Si no estás dispuesto a ofrecer esa ayuda, del mismo modo que te la ofrecieron a ti, es porque todavía no has alcanzado la conciencia que dices tener. Esto es en verdad lo que demuestra tu insulto, y lo que trae no es otra cosa que Trump, Bolsonaro, Vox y Chanel.