¿Cómo vivir en un mundo en que todo cambia?

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¿Cómo vivir en un mundo en que todo cambia? Hay quien responde a esta pregunta tratando de reforzar (aún más) su identidad, estrechándola todo lo que puede. Se miran al espejo cada mañana y se repiten a ellos mismos quiénes son, cuál es su oficio, su país, su lengua, sus pensamientos, su religión, sus pertenencias, y después lo dejan por escrito en Facebook o en cualquier otra red social.

Si tienes que asegurarte de todo eso cada día, es porque en realidad tu identidad es bastante frágil. Tal insistencia en ser quien eres no es más que la muestra empírica de que no eres tú el que está dentro de ti.

Descubrir algo así puede resultar perturbador al principio, pero no hay de qué asustarse, es una buena noticia en realidad. Si no eres tú el que habita en tu interior sólo cabe pensar que es otro el que lo hace, alguien como tú pero que no eres tú.

Reconocer que no somos el mismo que nosotros mismos, es a la larga bastante liberador. Significa, entre otras coas, que tu interior y todo lo otro que se encuentra fuera de él son en realidad la misma cosa. Y además, es el origen de la cultura y del arte.

Estoy convencido de que comenzamos a enterrar a nuestros muertos y a dibujar marcas en las paredes de las cavernas justo en el momento en que empezamos a comprender que el otro muerto era el mismo que yo, aunque distinto. Esas marcas de dibujo, eran mi marca y la del otro a la vez; eran en cierto modo lo mismo que yo, sin ser yo mismo.

Piensa en esto la próxima vez que cuelgues aquí una de tus fotografías o escribas tu opinión sobre cualquier cosa. Puede que sea yo y no tú el que lo esté escribiendo 😉