La mitad no es un margen, es la mitad (Una reflexión sobre las elecciones generales)

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La mitad de la población no ha votado. Es un dato inquietante, ¿no? En plena ocupación política, cuando la política parece abarcarlo todo, desde la tele hasta nuestras conversaciones pasando por las redes sociales, resulta que es cuando menos gente vota de toda la historia. Definitivamente, hay otros mundos más allá del mundo representado a diario por los medios de comunicación y las redes sociales. Pero ¿de qué está hecho ese otro mundo? Me parece a mí que esto no lo sabe nadie.

Y no lo sabemos precisamente porque se trata de un mundo que no se ve. Un mundo oscuro, opaco, un mundo que cuando alguien intenta representarlo nunca lo consigue. Si el mundo de la representación está encerrado en la representación misma –como límite infranqueable–, este otro mundo está encerrado en sí mismo. Lo llevamos con nosotros, agazapado en nuestro interior, aguardando el momento idóneo para salir, y sale cuando menos te lo esperas y siempre para hacer daño (Brexit, etc.). Este mundo habita en lo más oscuro de todos nosotros, allí es donde se hace fuerte, por eso no es raro que cuando se exprese lo haga en forma de racismo, de intolerancia, porque procede del mismo lugar que los miedos.

Una tarea urgente hoy es comenzar a abrir espacios donde poder compartir ese mundo oscuro que llevamos dentro. El de verdad, no el que nos dice la tele que llevamos ni el que nos decimos a nosotros mismos que llevamos. Abrir espacios más allá del espacio de la representación, lugares de encuentro donde dejemos de ser espectadores, followers, y pasemos a ser personas. Personas con mundos singulares pero capaces de ponerlos en común. Y no me refiero a un común abstracto ni ideológico, un común de chapa y camiseta, sino un común habitado y compartido desde la diferencia. Un común conflictivo pero capaz de desgastar los mundos opacos y solitarios de cada uno.

En la apertura de estos espacios compartidos es donde se encuentran, a mi entender, los retos presentes y futuros. Allí mucho más que en los platós televisivos o en el Congresos de los Diputados. A esta tarea creo que ya no se le puede seguir llamando política. Es otra cosa. Algo que todavía no tiene nombre. La mitad de la población no es un margen, no son marginados, es la mitad. Nos guste o no.