Mis 10 principios (no) ideológicos

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  1. Rechazo la política de los políticos. Soy partidario de pensar y decidir en común, sin líderes ni representantes en los que delegar. 

  2. La única política que me interesa es una que trate de la vida en común. Pero no de una vida común en abstracto (ciudadanía, etc.), sino aquella que aparece en cuanto empiezas a compartir algo.

  3. No creo en ninguna estrategia diseñada por expertos en un despacho o en una asamblea celebrada a espaldas de la gente (la misma gente sobre la que recaerán después las consecuencias de dicha estrategia).

  4. Confío en la capacidad y la inteligencia de los que me rodean. De todos.

  5. No me gusta que me traten como a un número, como parte de un porcentaje que se utiliza para llevar a cabo un plan.

  6. No comulgo con la lógica mayoría/minoría. Muchas veces, me interesa más el proceso que la eficacia de los resultados.

  7. Cuando pienso en un nosotros me gusta imaginarlo abierto, inclusivo, no–identitario. Libre de nacionalidades, banderas y de todo lo que separa y divide.

  8. Rechazo todo aquello que viene marcado por una ideología previa. Situar a lo social entre la izquierda y la derecha me parece una reducción claustrofóbica. Y muy antigua.

  9. No me interesan las luchas entre grupos por el poder. Las estrategias maquiavélicas me producen urticaria. Lo que busco es tener una experiencia del mundo y de la vida distinta a la que me ofrece el capitalismo.

  10. Por mucho que digan que «eso ya pasó» y que ahora lo que se lleva es la política de partidos, yo sigo sintiéndome muy 15M: ¡No me representan!