Punk: cuando el nombre hace invivible el mundo que nombra

El pasado viernes, en la clase de Políticas artísticas que imparto en la Universidad de Barcelona, sacamos a relucir a los situacionistas y al punk como excusa para hablar de la potencia y los límites de la representación. Este documento videográfico es el complemento perfecto para nuestra discusión.

Al principio, antes incluso del nombre, el punk se hacía manifiesto únicamente tomando cuerpo; nunca por su identidad. Lo importante no era la idea que se hacía de sí mismo, sino la idea que se hacía de la vida, su forma de vida. En esta entrevista realizada en el mismísimo año 1977, un periodista enrollao le pregunta a Iggy Pop por el «Punk-Rock», y esto es lo que él le contesta:

«¿Punk-rock? Te diré un par de cosas sobre el Punk-rock. El Punk-rock es un término que emplean los diletantes, los manipuladores sin corazón que roban la energía, los cuerpos, los corazones, las almas, el tiempo y las mentes de unos jóvenes que dan todo lo que tienen. Es un término lleno de desprecio, relacionado con las modas, con el estilo, con el elitismo y con todo lo que pudre el rock and roll»

De nuevo aparece aquí esa tensión entre vida y representación que tanto espacio acapara en clase. Tensión entre un mundo vivo y vivido, y otro mundo que no es mundo, que sólo lo parece. Tensión entre un mundo que no necesita de un nombre para existir, y un nombre que hace invivible el mundo que nombra. ¿Cómo relajar esta tensión, cómo apaciguarla?

Por cierto, Iggy Pop cumple hoy setenta años.