Se acabaron los sueños: Donald Trump for president

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Ya no perseguimos ningún sueño, ni americano ni de ningún otro tipo, lo que hacemos es huir de una pesadilla. Hartos de estar condenados a escoger en un mundo donde ya no existen alternativas, mostramos nuestra total indiferencia y desprecio hacia todo y hacia todos. De ahí la rabia que acompaña a cada uno de nuestros gestos que, cada vez con más intensidad, cada vez más a menudo, realizamos siempre que podemos. Nos estamos dando cuenta poco a poco de que estamos atrapados en la democracia, de que somos tan sólo nodos de una red en la que no existe otra opción que la de colaborar con un sistema de representación que actúa siempre contra nosotros. La elección nihilista de Donald Trump señala un espacio de actuación (puntual, viral, contagioso), donde lo único que acertamos a mostrar, de momento, es el agotamiento de nuestras propias posibilidades. Y lo hartos que estamos. Votamos para romperlo todo, pero lo único que alcanzamos a romper es a nosotros mismos un poco más. ¿Hablarán hoy también los medios de comunicación de «La gran fiesta de la democracia»?