Conferencia: El arte de cambiar el mundo (Jornadas Contracultura y Underground)

Aquí tenéis el vídeo de la conferencia que di en el segundo panel de las Jornadas Contracultura y Underground. En la mesa me acompañan: Pepe Ribas (Fundador de la revista Ajoblanco y comisario de la exposición) Juanjo Fernández (fundador de la revista Star), David Castillo (Escritor y periodista), Victoria Combalia (crítica de arte).

Con la contracultura dimos un salto evolutivo. Fue un empujón que nos ayudó a adquirir otro grado de conciencia. El estadio del desarrollo que provocó este movimiento fue el principal impulsor de una serie de acontecimientos que modificaron de un modo total e irrevocable la cultura a un nivel global. A la contracultura le debemos, por ejemplo, el gran movimiento de los derechos civiles, el movimiento ecologista (de alcance global), el impulso del feminismo, así como una exquisita sensibilidad ante cualquier forma de opresión social de cualquier minoría. La contracultura fue una sacudida cultural que se caracterizó por el deseo de ser lo más justa e inclusiva posible, y sus ideas se encuentran hoy esparcidas por todas partes: universidades, museos, empresas, platós televisivos, novelas, películas, anuncios… En este sentido, no sería tan descabellado afirmar que las ideas de la contracultura se han hecho de algún modo hegemónicas.

Sin embargo, basta un simple vistazo al panorama cultural contemporáneo para percataremos de que aquella transformación tan sana de la conciencia, que comenzó a abrirse paso en los años 60 y 70 del siglo pasado, fue derivando con el paso del tiempo hacia modalidades manifiestamente insanas. Es bastante obvio que los mensajes emitidos constantemente por la cultura contemporánea (que son los de la contracultura), se encuentran cada vez más alejados de la realidad social. No hay día que pase que no escuchemos a un filósofo o a una filósofa hablar de unos principios y unos valores que ellos mismos no encarnarán jamás; del mismo modo que, todos los días también, contemplamos obras de arte que representan unas actitudes diametralmente opuestas a las que adoptan los autores en sus vidas privadas. Tanto es esto así que, a veces, pareciera que la única capacidad cultural que nos queda en estos días es la de llevar a cabo la performance de la contradicción: decimos una cosa y hacemos otra bien distinta.

El resultado de esta contradicción es la gigantesca crisis de legitimidad que sufrimos a diario. Una crisis que, por más acostumbrados que estemos a ella, no deja de ser un gran problema, pues en el fondo todo el mundo sabe que una cultura que miente a sus miembros es una cultura condenada a morir matando. Este problema es, precisamente, el que trasladé anoche a la segunda mesa de las Jornadas Contracultura y Underground celebradas en el Palau Robert de Barcelona como complemento de la exposición con el mismo título que os recomiendo que nos os perdáis. Por qué nos ha sucedido esto y qué podemos hacer para salir del bloqueo cultural en el que nos encontramos.

El debate dio mucho de sí, hablamos de individualidades solitarias en busca del beneficio económico, de máquinas de separación que machacan las realidades interiores de la gente (la moral, los valores, las creencias, la conciencia) hasta desacoplarlas por completo de las realidades que viven a diario. Hablamos también de guerras culturales y de las palabras que se dicen en sus campos de batalla, que son las mismas palabras que se decían en la contracultura pero convertidas ahora en signos descarnados que tan sólo sirven ya para tratar de imponer algún tipo de poder o para agredir a quien no es como yo. Hablamos de movimientos por la igualdad que provocan todo tipo de desigualdades, de movimientos inclusivos que no hacen más que excluir a todo aquél que no comulga con su credo, de activistas contra la identidad absolutamente identitarios, de antirracistas supremacistas y etnocéntricos, y de antifascistas comportándose como auténticos fascistas.

Al final, tuvimos tiempo de apuntar algunas ideas para salir de esta maldita máquina de separación que carga los valores contraculturales de la energía opuesta a la que les dio la vida. Os las contaré próximamente en otra publicación, pues todavía las estoy rumiando, pero como avance os diré que la palabra «arte» sobrevolaba por encima de casi todas ellas.

Una jornada provechosa la de ayer, ¡y todavía quedan dos más!
El próximo lunes Ecologías y el siguiente Cambiar la mente. Os esperamos.

*El vídeo completo con las cuatro intervenciones lo podéis aquí