Presentación: New Kids on the Black Block (durante el encierro de estudiantes en la UB)

Muchos de los estudiantes encerrados en la Universidad de Barcelona persistían en unas formas organizativas que a nosotros nos parecían vacías. El murmullo de una voz monótona avanzaba pesadamente por entre aquellas interminables asambleas y en sus discursos primaba todavía el elemento ideológico. Tenían la mirada clavada en el pasado, como si tuviesen miedo de despertar al mundo en el que realmente vivíamos.

A nosotros, los New Kids on the Black Block, no nos movía la ideología; para nosotros todas las ideologías se habían derrumbado hacía tiempo ya. No teníamos grandes certezas ni alternativas claras, ni teníamos tampoco, por supuesto, una buena disciplina militante. Nunca nos marcamos ningún objetivo maximalista, nunca pretendimos acabar con el capitalismo ni con el consumo. Éramos de la opinión de que apuntar a un horizonte tan ambicioso no nos iba a traer más que frustración además de limitar nuestras capacidades para percibir aquello que realmente sucedía a nuestro alrededor, en lo más cotidiano de nuestras vidas, allí donde sí que era posible cambiar las cosas.

Así que nos plantamos allí y subidos al estrado les transmitimos nuestra intuición. Existe –les dijimos– un montón de fuerzas aguardando en lo más profundo de nosotros mismos. Son fuerzas susceptibles de manifestarse en cualquier lugar y en cualquier situación y capaces de cambiar nuestras vidas por completo. Para ello no hay más que dar con ellas y representarlas, introducirlas en nuestro imaginario lo antes posible. Eso es lo que fuimos a contarles a los estudiantes en lucha en aquél encierro. Eso y también lo importante que es el arte en dicha labor, pues toda actividad de un artista, de un buen artista, ha consistido siempre en dar con las fuerzas que acrecientan el desorden, ésas que demuestran que toda sociedad se encuentra siempre en permanente transformación.